
MADRID.- Marta tiene 13 años. Gema, 18. José Luis ya ha superado la veintena. Los tres acumulan entre sí cientos de horas de hospital, decenas de ciclos de 'quimio' y muchas lágrimas vertidas. Si ser adolescente no es fácil ya de por sí, un diagnóstico de cáncer complica mucho las cosas. Y a pesar de que en los países desarrollados se diagnostican unos 350.000 tumores al año entre los 15 y 29 años, no todos los hospitales españoles tienen unidades especializadas para ellos.
La palabra leucemia no le sonó extraña a Marta cuando la oyó por primera vez, la asociaba con los niños sin pelo que salían en la tele de vez en cuando y, de refilón también, con el cáncer de mama que tuvo su madre hace unos años. Su vida ha dado un giro de 180 grados desde entonces, tuvo que cambiar las aulas por los pasillos del hospital y a sus amigas de siempre por chicas como Noelia, su mejor amiga en la planta de Oncología del Hospital 12 de Octubre de Madrid.
A pesar de que acaba de someterse a una transfusión de sangre y el lunes le espera su próxima quimio, no pierde la sonrisa y dice que de mayor quiere ser periodista, o especialista en Educación Infantil (como su hermana Laura, de 18 años). Seguir leyendo
La palabra leucemia no le sonó extraña a Marta cuando la oyó por primera vez, la asociaba con los niños sin pelo que salían en la tele de vez en cuando y, de refilón también, con el cáncer de mama que tuvo su madre hace unos años. Su vida ha dado un giro de 180 grados desde entonces, tuvo que cambiar las aulas por los pasillos del hospital y a sus amigas de siempre por chicas como Noelia, su mejor amiga en la planta de Oncología del Hospital 12 de Octubre de Madrid.
A pesar de que acaba de someterse a una transfusión de sangre y el lunes le espera su próxima quimio, no pierde la sonrisa y dice que de mayor quiere ser periodista, o especialista en Educación Infantil (como su hermana Laura, de 18 años). Seguir leyendo